
Comprar acciones es cada vez más fácil, pero eso no significa que el proceso de realizar buenas inversiones sea sencillo. Tener en nuestras manos acceso directo a miles de empresas es un hecho importante, pero demanda más atención de nuestra parte a la hora de invertir. Es por ello que se han creado servicios que pueden facilitar nuestro proceso de inversión y aprendizaje, al mismo tiempo que aprovechamos el desempeño de los mercados.
En este artículo nos introduciremos a las cuentas asesoradas, su funcionamiento y los posibles beneficios que pueden tener para inversores no experimentados.
Los mercados financieros suelen verse como un universo lejano definido por términos complejos. Sin embargo, el acceso a los mercados como alternativa al ahorro es entendido como una oportunidad en muchas culturas.
Aunque la idea de tomar decisiones sobre acciones, bonos, ETFs o estrategias de diversificación puede generarnos dudas, es importante que tomemos decisiones para mejorar en nuestra labor de inversión.
Comprar acciones de forma individual implica reconocer empresas con productos en los que deseamos invertir y en los que reconocemos potencial de crecimiento, pero esto puede ser complejo y conducir a errores.
Este universo trajo consigo la posibilidad de comprar ETFs, fondos cotizados que ofrecen una manera sencilla de invertir en una canasta de acciones. Sin embargo, los ETFs siguen manteniendo riesgos mayores que la tercera opción: las cuentas asesoradas.
Una cuenta asesorada es una cuenta de inversión en la cual la gestión del portafolio está a cargo de un tercero, usualmente un profesional que ofrece consejo y te ayuda en el proceso de invertir.
Tradicionalmente, esta clase de cuenta incluye un análisis de riesgos sobre nosotros y las posibilidades de inversión que deberíamos considerar antes de tomar decisiones de inversión.
Esta estructura no significa renunciar al control, sino transferir la parte técnica a un experto que optimiza la distribución de activos, realiza rebalanceos periódicos y ajusta la exposición al mercado para mantener la coherencia con tus metas de largo plazo.
Este enfoque permite que nos quitemos una carga de encima a la hora de seleccionar acciones en las que invertir nuestro dinero, y nos abre la puerta a un portafolio estructurado para nuestros intereses.
Las cuentas asesoradas funcionan por tres principios clave: nuestro perfil de riesgo, las acciones que nos interesan y el plazo en el que esperamos un retorno sobre nuestras inversiones.
Estos tres elementos se combinan para construir un portafolio que no sólo refleja nuestras preferencias personales, sino también nuestra capacidad real para asumir volatilidad y nuestra disciplina para mantenernos invertidos a largo plazo.
El perfil de riesgo actúa como el cimiento, determinando cuánto podemos tolerar movimientos bruscos del mercado sin perder estabilidad; las acciones o sectores que nos interesan aportan dirección y estrategia, alineando la cartera con nuestras convicciones y conocimientos; y el plazo esperado determina la estructura de la inversión, permitiendo que la asesoría elija activos adecuados para horizontes cortos, medios o largos.
Los usuarios de Folionet pueden acceder a cuentas asesoradas por expertos en la misma plataforma en la que compramos acciones de forma independiente.
En la actualidad, las cuentas asesoradas de Folionet incluyen 6 portafolios con temáticas específicas para diferentes niveles de riesgo y con horizontes diferenciados. Incluyendo acceso a portafolios de renta fija y variable, además de opciones con acciones de crecimiento, Folionet prepara cuentas que pueden ser de utilidad para muchas clases de inversionistas. A continuación, revisa nuestros los portafolios disponibles en la actualidad:
Las cuentas asesoradas representan una evolución natural en el mundo de las inversiones. Hacen posible lo que antes parecía exclusivo: tener un portafolio profesional, bien diversificado, con rebalanceos automáticos y una estrategia clara, incluso si no se tiene tiempo o experiencia.
El acceso a los mercados globales fue un paso importante en nuestro tiempo, pero trajo consigo ciertos riesgos que a veces se pueden evitar. Una cuenta asesorada permite reducir los riesgos y entender mejor qué clase de inversor somos.
Trabajar de la mano de un profesional cualificado no tiene por qué ser una restricción y, al contrario, nos abre las puertas a un mundo de inversiones que quizás es desconocido por nosotros.
Una cuenta asesorada no solo simplifica el proceso, sino que protege al inversionista de errores comunes, mejora la consistencia y construye una base sólida para el futuro. En un mundo financiero cada vez más complejo, delegar de manera inteligente puede ser la diferencia entre improvisar y avanzar con claridad.