
La inflación es uno de los factores macroeconómicos más influyentes para los mercados financieros. Cuando los precios crecen demasiado rápido, los bancos centrales reaccionan con tasas de interés más altas, lo que frena el crecimiento económico y afecta especialmente a los activos de riesgo. Esto afecta los patrones de consumo de las personas y tiene efectos directos en las empresas.
Los ciclos de inflación tienen consecuencias sobre todos los sectores de la economía y hoy nos enfocaremos en comparar dos. Por un lado tendremos la tecnología y por el otro el sector de la salud.
Desde mediados de 2020, el mundo vive en un ciclo inflacionario constante. Las medidas de política económica adoptadas por los bancos centrales condujeron a este ciclo y los mercados han respondido desde entonces.
Esto trae como consecuencia una estrategia defensiva de muchas empresas, que deben esforzarse por no aumentar sus precios, y refuerza al mismo tiempo a empresas de consumo masivo.
En este equilibrio macroeconómico, sectores defensivos como salud tienden a mantener estabilidad, mientras que sectores de crecimiento como tecnología pueden seguir prosperando, aunque con mayor sensibilidad a las tasas.
El sector tecnológico es uno de los más dinámicos y disruptivos del mercado. Incluye desde gigantes del software y hardware hasta empresas emergentes en inteligencia artificial, semiconductores, computación en la nube y plataformas digitales. Históricamente, la tecnología ha sido considerada un sector de crecimiento, con valuaciones basadas en expectativas futuras más que en flujos de caja actuales.
En un entorno de inflación cercana al 3%, la tecnología enfrenta una doble realidad.
A pesar de esta sensibilidad, una inflación moderada también puede ser favorable si viene acompañada de crecimiento económico. La demanda de servicios digitales, infraestructura cloud y soluciones de IA suele aumentar en economías en expansión.
La realidad del sector salud es diferente. Sus ingresos pueden mantenerse constantes y, en muchos aspectos, se consideran necesarios.
A diferencia de otros sectores, la demanda de productos y servicios de salud es relativamente inelástica: las personas necesitan medicamentos, tratamientos y atención médica independientemente del ciclo económico.
Sin embargo, el sector salud también enfrenta desafíos. La presión regulatoria sobre precios de medicamentos, y los riesgos de litigios pueden afectar sus ingresos. Aun así, en comparación con otros sectores, la salud tiende a ser menos volátil y más resistente en entornos inflacionarios moderados.
La comparación de ambos sectores puede llevarnos a sopesar cuál es el mejor. La tecnología ofrece mayor potencial de crecimiento, pero con mayor volatilidad y sensibilidad a tasas. La salud ofrece estabilidad, dividendos y menor volatilidad, pero con crecimiento más moderado.
Por ello, no se trata de elegir un ganador absoluto, sino de entender que ambos sectores cumplen roles complementarios en una cartera.
Una forma eficiente de invertir en salud y tecnología es a través de ETFs sectoriales. Estos instrumentos permiten obtener exposición diversificada a decenas o cientos de empresas dentro de un sector, reduciendo el riesgo idiosincrático de una sola acción.
En nuestra guía sobre ETFs explicamos qué son y cómo funcionan. Descubre la guía de ETFs de Folionet aquí.
En tecnología, ETFs amplios del sector incluyen índices que agrupan empresas de software, hardware, semiconductores y servicios digitales. En salud, los ETFs sectoriales incluyen farmacéuticas globales, biotecnológicas, fabricantes de dispositivos médicos y proveedores de servicios. Algunos ETFs se enfocan en biotecnología, con mayor riesgo y potencial de crecimiento, mientras que otros incluyen empresas consolidadas con dividendos estables.
Combinar ETFs de tecnología y salud permite construir una cartera balanceada entre crecimiento y defensa.
La evolución de la inflación y las decisiones de los bancos centrales son fundamentales, ya que afectan directamente las tasas de interés y las valuaciones.
Los mercados se suelen mover al ritmo de la economía y su reacción a las decisiones sobre inflación es clave. Cada mes, la Reserva Federal en Estados Unidos define su tasa de interés interbancaria y podemos dedicarnos a estudiar sus decisiones con el paso de los meses.
Los resultados trimestrales de las empresas líderes también ofrecen señales sobre márgenes, crecimiento de ingresos y capacidad de fijación de precios. Un deterioro en márgenes tecnológicos puede indicar presión de costos o desaceleración, mientras que estabilidad en salud puede reforzar su rol defensivo.
Plataformas como Folionet permiten invertir en carteras que incluyen ETFs sectoriales y globales, optimizadas según el perfil de riesgo y horizonte temporal. Esto facilita combinar crecimiento tecnológico con estabilidad en salud, sin necesidad de gestionar activamente cada posición.
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