ETF vs. acciones individuales: ventajas, riesgos y cuándo elegir

Invertir se convirtió en un proceso cada vez más sencillo, pero que conlleva cuestiones que antes se ignoraban. Una de las principales preguntas que surgen de esta nueva realidad es sobre qué acciones comprar o cuál es la mejor manera de administrar nuestras inversiones. Esto suele plantearnos la duda de si el mejor camino son las acciones individuales o los ETFs y cómo nos podemos beneficiar de cada uno.

En esta entrada del blog nos detendremos a analizar las diferencias entre ETFs y acciones para entender cuál es su función y ayudarnos en el proceso de inversión.

¿Qué es un ETF?

Un ETF, o “Exchange Traded Fund”, es un fondo de inversión que cotiza en bolsa y cuyo objetivo es replicar el comportamiento de un índice o sector.

  • En la práctica: cuando compras una sola participación de un ETF, estás comprando una canasta diversificada de activos que puede incluir decenas, cientos o incluso miles de acciones o bonos.
  • Por ejemplo: un ETF que replica el S&P 500 te expone automáticamente a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos sin necesidad de comprar cada acción por separado.

Un ETF combina dos aspectos clave: la exposición a los mercados y la diversificación. A diferencia de lo que sucede al comprar una acción, un ETF está diversificado y su riesgo suele ser menor, pues su desempeño depende de un gran grupo de empresas y no de una sola. Al mismo tiempo, los ETFs suelen intentar imitar el comportamiento del mercado, por lo que nuestras posiciones pueden ser pasivas y moverse con los principales índices, algo que no necesariamente sucede con acciones individuales.

ETFs: diversificación, costos y eficiencia como grandes ventajas

Al comprar una canasta de empresas, los ETFs mitigan riesgos del mercado y los distribuyen entre muchos participantes. Por ello, se han convertido en una alternativa popular para inversión pasiva y cuentas de retiro.

  • Diversificación: es especialmente valiosa para inversionistas principiantes, ya que reduce errores comunes como concentrar demasiado capital en una sola acción por afinidad o moda.
  • Costos: a diferencia de ciertas cuentas de retiro y certificados de depósito, los ETFs suelen tener costos de mantenimiento muy bajos anuales, con muchos por debajo del 0,10%, lo que permite que una mayor parte del rendimiento quede en manos del inversionista. A largo plazo, esta diferencia en costos puede traducirse en miles de dólares adicionales gracias al efecto del interés compuesto.
  • Simplicidad operativa: no requieren análisis profundos de balances empresariales ni seguimiento constante de noticias corporativas. El inversionista puede concentrarse en su asignación de activos, su horizonte temporal y su disciplina de aportes, dejando que el mercado haga su trabajo a lo largo del tiempo.

Acciones individuales: control, convicción y concentración

Alternativamente, comprar acciones nos permite tener exposición directa al desempeño de una compañía, por lo que existe mayor potencial de ganancias, pero implica mayores riesgos. Este enfoque requiere:

  • Seleccionar cuidadosamente cada compañía.
  • Entender su modelo de negocio.
  • Analizar sus estados financieros.
  • Evaluar sus perspectivas a futuro.

Una de las ventajas principales de las acciones individuales es la posibilidad de concentración. Cuando un inversionista tiene alta convicción en una empresa y esta se desempeña excepcionalmente bien, el retorno puede superar ampliamente al mercado. Casos como Apple, Amazon o Nvidia han demostrado que una sola acción bien elegida puede generar rendimientos extraordinarios a largo plazo.

Este potencial, sin embargo, viene acompañado de mayor riesgo, ya que el desempeño del portafolio depende en gran medida de decisiones específicas. Comprar acciones individuales puede ser una fuente de retorno muy significativa si seleccionamos la empresa correcta, pero también puede afectar nuestro portafolio de forma negativa en épocas de incertidumbre o mal desempeño empresarial.

Diversificación versus concentración

Al comparar ETFs y acciones individuales, el riesgo es uno de los factores más importantes:

  • Los ETFs: reducen el riesgo específico de empresa, pero no eliminan el riesgo de mercado. Si el mercado en su conjunto cae, la mayoría de los ETFs también lo harán. Sin embargo, es poco probable que un ETF bien diversificado pierda todo su valor.
  • Las acciones individuales: están expuestas tanto al riesgo de mercado como al riesgo propio de la empresa. Un escándalo corporativo, una mala gestión o una disrupción tecnológica pueden provocar caídas severas e incluso permanentes.

Objetivos y horizonte temporal

Es importante entender cuáles objetivos deseamos ver en el corto, mediano y largo plazo:

  • Invertir en ETFs: suele ser una opción común para cuentas de retiro y con un horizonte largo, pues su principal función es la capitalización y ayudan a evitar la pérdida de valor asociada a la inflación.
  • Las acciones: pueden tener horizontes más flexibles, atados a decisiones empresariales o desempeño de productos que una empresa produce. Una concentración de nuestro capital en una acción puede proporcionar crecimiento en ciertos momentos, pero puede detener nuestra capitalización si llegan las turbulencias al mercado.

A largo plazo, tanto ETFs como acciones pueden beneficiarse del crecimiento del mercado, pero los ETFs ofrecen una trayectoria más estable y predecible. En muchos casos, la mejor decisión es combinar ambos de forma estratégica, utilizando ETFs como base del portafolio y acciones individuales como satélites para capturar oportunidades específicas.

Invertir solos o acompañados

Invertir nuestro dinero es más sencillo que nunca, pero el acceso a los mercados plantea dudas sobre cómo proceder:

  • Brókers digitales (como Folionet): ofrecen la oportunidad de controlar inversiones de manera independiente, permitiéndonos tomar decisiones, comprar y vender cuando queramos, y manejar nuestras decisiones de inversión libremente.
  • Cuentas asesoradas: abren la puerta a invertir en el mercado con ayuda y decidir la clase de activos en los que concentrar nuestro capital.

Esta distinción es clave: una cuenta autogestionada abre las puertas a comprar acciones que nos interesen, mientras que una cuenta asesorada nos permite invertir pensando en el futuro.

Criterios de inversión

La comparación entre ETF y acciones individuales no tiene una respuesta única ni universal:

  • ETFs: destacan por su diversificación, bajo costo y simplicidad.
  • Acciones individuales: ofrecen control, potencial de retorno concentrado y la posibilidad de expresar convicciones personales.

En última instancia, la clave de las inversiones suele estar más relacionada a una buena estrategia y decisiones que a la clase de activo que decidimos. Ya sea a través de una cuenta autogestionada o asesorada, lo importante es que la elección responda a un plan claro, un horizonte definido y una visión de largo plazo.